Saber cómo saber cuánto gana mi negocio no requiere un sistema complicado ni contratar a un contador de planta. Requiere separar tres cosas que hoy tienes mezcladas: lo que entra, lo que sale y lo que te queda.
Se habla mucho de esto ahora porque cada vez más negocios pequeños operan sin cuentas claras, y eso pesa más cuando el dinero aprieta. La noticia es el recordatorio; lo útil es lo que haces mañana.
¿Por qué no sé cuánto gano si vendo todos los días?
Porque estás mirando el dinero que entra, no el que te queda. La plata que llega a la caja o a la cuenta no es tuya: una parte es de los proveedores, otra es para pagar arriendo, servicios, empleados e impuestos.
Lo que ganas es lo que sobra después de restar todos los gastos del negocio. Si no llevas ese registro, cualquier respuesta que des de memoria va a estar mal, casi siempre hacia arriba.
¿Qué debo anotar para saber cuánto gano?
No necesitas un libro enorme. Necesitas tres listas que puedas llenar en el día:
- Ventas del día: todo lo que cobraste, así sea en efectivo o por transferencia.
- Gastos del día: lo que pagaste, separando lo que es del negocio de lo que es tuyo personal.
- Cuentas por cobrar y por pagar: quién te debe y a quién le debes, aunque no haya pasado plata todavía.
La clave está en anotar el mismo día. Si lo dejas para el fin de semana, se te olvida la mitad y las cuentas dejan de servir.
¿Cómo separo la plata del negocio de la mía?
Ese es el error más común y el que más confunde. Si pagas el mercado de la casa con la caja del negocio, tu resultado se ve mejor de lo que es y terminas gastando plata que ya estaba comprometida.
Hazlo simple:
- Ten una cuenta o una caja solo para el negocio.
- Págate un sueldo fijo o sácate un monto definido, y anótalo como gasto del negocio.
- Todo gasto personal sale de tu plata, no de la caja.
Con eso, lo que veas en la caja del negocio ya es real.
¿Cuánto debo cobrar para que me quede algo?
Antes de poner precio, suma lo que te cuesta producir o vender eso: la mercancía, el empaque, el domicilio, la comisión. A ese costo súmale la parte que le toca a los gastos fijos del mes (arriendo, servicios, sueldos) y lo que quieres ganar.
Si vendes por debajo de tu costo, cada venta te acerca a la quiebra aunque la caja suene llena. Revisa tus precios con esa cuenta hecha, no con lo que cobra el vecino.
¿Cada cuánto debo revisar mis números?
Una vez al mes, como mínimo, y siempre el mismo día. En esa revisión compara:
- Ventas totales del mes.
- Gastos totales del mes, separados por lo más pesado: mercancía, arriendo, personal, servicios.
- Resultado: ventas menos gastos. Eso es lo que ganaste.
Si el resultado es negativo dos meses seguidos, no esperes al tercero: revisa precios, gastos grandes y cuentas por cobrar.
Lo que ganas se ve cuando todo está en un solo lado
Llevar las cuentas en papeles sueltos o de memoria funciona hasta que el negocio crece, y ahí ya no alcanza. Lo que necesitas es que ventas, gastos y resultado queden juntos y claros.
Con Contiz puedes dejar la informalidad: registras tus movimientos y ves en un solo resumen las ventas, los gastos y el resultado del mes. Así, la próxima vez que te preguntes cuánto ganas, la respuesta ya está calculada.